Generador de prompts para IA
Crea el prompt perfecto para Claude, ChatGPT o Gemini en 10 segundos: elige la tarea, rellena dos campos y copia. Gratis y sin registro.
¿Por qué funciona este generador?
Cada prompt que genera sigue la estructura que usan los profesionales del prompt engineering: rol experto + tarea concreta + contexto + audiencia + tono + formato de salida + criterios de calidad. Es la diferencia entre pedirle a la IA «escríbeme un email» y darle un briefing de agencia.
Úsalo como punto de partida: genera, pega en Claude (o la IA que uses), y ajusta con nuestra biblioteca de prompts y las técnicas avanzadas. Si quieres que la IA aplique siempre tus reglas sin repetirlas, el siguiente nivel son las skills.
Este generador trabaja con prompts de texto. Si lo que quieres describir es una imagen, las reglas cambian —pesan más el estilo, la luz y el encuadre que el rol y el tono— y para eso tenemos una herramienta aparte: el generador de imágenes con IA, que además genera la imagen sin salir de la página.
Por qué un prompt largo funciona mejor que uno corto
La intuición de casi todo el mundo al empezar es que hay que escribir poco: "resume esto", "hazme un email". Y funciona, más o menos, para tareas triviales. El problema aparece cuando la tarea tiene criterios: entonces el modelo tiene que adivinar el tono, la extensión, el nivel técnico y el formato, y adivina mal más veces de las que acierta. No porque sea tonto, sino porque no hay una respuesta correcta a "hazme un email" sin saber a quién y para qué.
Un prompt bien construido no es un prompt largo por gusto: es uno que elimina las decisiones que el modelo tendría que tomar por su cuenta. Cada campo del generador de arriba corresponde a una de esas decisiones. El rol fija el punto de vista y el vocabulario. La tarea dice qué hay que producir. El público determina qué se puede dar por sabido y qué hay que explicar. El tono marca el registro. La longitud evita el eterno problema de recibir tres párrafos cuando querías tres frases. Y el formato decide si sale una lista, una tabla o un texto corrido.
La prueba práctica es sencilla: coge un prompt tuyo de una línea, pásalo por el generador rellenando esos campos y compara las dos respuestas. La diferencia casi nunca está en la calidad de la prosa; está en cuántas veces tienes que volver a pedirlo.
Los cuatro fallos que arruinan un prompt
Pedir dos cosas a la vez. "Analiza estos datos y escríbeme el informe" produce un análisis flojo y un informe genérico. El modelo reparte el esfuerzo. Sepáralo: primero el análisis, léelo, y luego pide el informe a partir de las conclusiones que te han convencido. Encadenar dos prompts buenos gana siempre a uno que lo intenta todo.
Describir lo que no quieres en vez de lo que quieres. "No uses lenguaje corporativo" es mucho menos eficaz que "escribe como si se lo explicaras a un compañero tomando un café". Las prohibiciones dejan el espacio abierto; las descripciones positivas lo cierran. Si tienes que prohibir algo, prohíbelo además de describir la alternativa, no en su lugar.
No dar ningún ejemplo. Un solo ejemplo de salida deseada —aunque sea imperfecto y escrito a mano en treinta segundos— vale más que tres párrafos de instrucciones. Es la técnica que en la literatura técnica se llama few-shot, y es probablemente el truco con mejor relación esfuerzo/resultado que existe. Si tienes un texto anterior que te gustó, pégalo y di "en este estilo".
Tratar la primera respuesta como definitiva. La conversación es la herramienta, no el prompt aislado. "Está bien, pero el segundo párrafo sobra y el final es blando" es una instrucción perfectamente válida y suele mejorar el resultado más que reescribir el prompt original desde cero.
Cuándo el generador no es la herramienta adecuada
Este generador construye prompts de texto: redacción, análisis, resúmenes, código, planificación. Hay dos casos donde no encaja y conviene saberlo.
Si lo que quieres es una imagen, las reglas son distintas: los modelos de imagen no siguen instrucciones conversacionales, sino descripciones densas donde el orden de las palabras pesa y la iluminación o el encuadre se especifican explícitamente. Para eso está el generador de imágenes, que además crea la imagen ahí mismo.
Y si lo que necesitas es que la IA haga la misma tarea una y otra vez con tus criterios —revisar contratos, clasificar tickets, redactar respuestas con la voz de tu empresa— el prompt deja de ser el sitio adecuado para guardar esas instrucciones. Ahí lo que quieres es una skill: un conjunto de instrucciones permanentes que Claude carga solo cuando hacen falta. La guía para crear tus propias skills explica cómo pasar de un prompt que funciona a una skill reutilizable.
Qué hacer con el prompt una vez generado
Cópialo y pégalo donde te venga bien: funciona igual en Claude, ChatGPT, Gemini o cualquier otro modelo, porque no depende de trucos propietarios sino de decirle a la máquina lo que quieres con precisión. El botón de probar en Claude está ahí por comodidad, no porque el prompt sea exclusivo.
Si lo vas a usar más de una vez, guárdalo. La biblioteca de prompts reúne los que mejor han funcionado por categoría y te sirve de punto de partida para los tuyos; y si no tienes claro qué modelo usar para la tarea que acabas de describir, el selector de modelo lo resuelve en cuatro preguntas y la calculadora de costes te dice lo que costaría por API si piensas automatizarlo.